Bucarest es la capital de Rumania, lo es desde hace casi 150 años y por su despegue cultural,
económico e importancia política promete seguir siéndolo durante mucho tiempo. Situada al sur
de los Cárpatos, en el centro de la región histórica de Valaquia y a tan solo 65 kilómetros por
carretera de la frontera búlgara, es considerada unánimemente como una de las ciudades más
importantes de Europa del Este.
En sus calles y casas se concentran más de 2 millones de ciudadanos, dando lugar a la población más grande (y con diferencia) de todo el país y a la sexta ciudad de la UE por número de habitantes.
Comparando Bucarest con los demás núcleos urbanos de Rumania nos encontraremos en que
como mínimo cuadriplica a ciudades tan importantes como Cluj, la capital de la histórica
Transilvania, y eso le confiere una ventaja invaluable a la hora de ser la principal puerta de
entrada y el punto de encuentro de todo el concierto económico.
Esto la convierte en la ciudad con mayor PIB per capita, superando en más del doble a la
media del país y aproximándose a una velocidad de vértigo a las medias europeas. Este
prospero presente, pausado por esta crisis, se ve acompañado por una tasa de desempleo
relativamente baja, que ha contribuido hasta el momento a una normalización de la vida civil.
Climatología e Idioma
En ese punto, nada mejor que saber algunas palabras de rumano. El local medio no suele
saber inglés, pero sin embargo si puede estar experimentado en idiomas como el italiano,
francés, ruso o incluso el español. La gente joven si tiene mucho mas dominio del inglés del
que podamos imaginar y con muchos de ellos no tendremos ningún problema. Por otra parte, el
rumano es un lenguaje derivado del latín (es el que mas raíces conserva) y no será difícil
descifrar las indicaciones o señales que veamos en la calle.
Para los que tengan la intención de aprenderlo, señalar que si bien en el inicio parece de fácil
acceso y comprensión, según se va profundizando en él, se complica sobre manera llegando a
ofrecer un carrusel de formas irregulares, géneros y raíces de idiomas eslavos.
El extremo clima de la ciudad hace que uno se empiece a cuestionar seriamente si realmente
existen las 4 estaciones aquí. En verdad, si existen, pero la primavera y el otoño tienden a ser
tan breves que siempre aparenta ser verano o invierno. El invierno puede venir acompañado de
muy bajas temperaturas, con medias por debajo de cero que incluyen copiosas nevadas. El
verano a su vez viene cargado con máximas cercanas a los 40 grados centígrados, haciendo la
ciudad tan deseable como Sevilla en pleno agosto. La humedad no es alta pero aumenta
conforme nos acercamos a la zona norte por donde pasa el río Dambovita, lo que incrementa la
sensación de frío o de calor.
Veinte años de libertad
Bucarest ha pasado distintos periodos en su historia reciente, algunos han sido muy luminosos,
arquitectónicamente hablando, como cuando se la llego a conocer como "El pequeño París" en el periodo de entreguerras, o muy oscuros, como durante la era comunista y sobre todo con la dictadura de Ceaucescu. En la época de este último, Bucarest sufrió una profunda reestructuración para adaptarse a los deseos del dictador, que en su mente tenía crear una planificación urbanística similar a la de Pyongyang, y vio como gran parte de sus edificios históricos fueron derrumbados para crear el Centro Cívico.
El Centro Cívico tenía como objetivo concentrar todos los edificios gubernamentales y reunir a la elite comunista gobernante en torno a una gran avenida (Unirii) que cruzaba de este a oeste la ciudad terminando en la
residencia de Ceaucescu, siendo este el mayor edificio administrativo del mundo. La imponente estructura se empezó a levantar en 1983 y aunque externamente parece terminada, la revolución de 1989 interrumpió su construcción y abrió un debate sobre su utilidad, quedando muchos interiores inacabados. Hoy alberga el Parlamento, el Senado y el Museo de Arte Contemporáneo. La mayoría de sus 1100 habitaciones siguen estando disponibles o sin
finalizar, lo que convierte su mantenimiento en un verdadero quebradero de cabeza para el
gobierno rumano, que tiende a intentar ocuparlo progresivamente por completo. Entre los datos
más curiosos podemos valorar el hecho de que la construcción esta completamente realizada
con materiales rumanos, tanto así como su decoración interior.
El mejor acceso a pie al Parlamento nos lo ofrece Piata Unirii, que posee un paisaje de lo más desconcertante. Una enorme plaza con jardines en su interior, rodeada por el tráfico, dando comienzo al bulevar Magheru (Nicolae Balcescu a esta altura), la calle comercial más importante, y lleno de grandes almacenes que mezclan estética comunista con grandes
cadenas capitalistas. Además todo ello rodeado del perfil que nos ofrece estar en pleno Centro Cívico, con sus grandes edificios idénticos de formas cuadradas y fachadas de mármol que anteriormente albergaban a todos los funcionarios del régimen y que ahora se adornan con anuncios de cualquier producto imaginable.
Desde Unirii tenemos visión directa del Palacio del Parlamento, y a su izquierda (al sur) una pequeña colina donde de encuentra La Iglesia del Patriarca y el Palacio Mitropoliei, antigua sede del parlamento. La iglesia es la sede de la Iglesia Ortodoxa de Rumania.
Lo que queda del Pequeño París
Lo poco que dejo la sistematización del dictador rumano, lo hallaremos a escasa distancia del
Palacio del Parlamento, entre el principio de la calle Victoriei y al este con Mosilor. Una zona
que se encuentra actualmente en obras y que contiene algunas viejas iglesias ortodoxas, la
pequeña Stravopoleos en la calle del mismo nombre, construcciones de lo que fue "El pequeño
París", los restos medievales de la nobleza de Valaquia y la zona peatonal de terrazas, tiendas y restaurantes de la ciudad.
Entre los restos del medievo esta la fortificación que dio lugar a la ciudad de Bucarest. Su nombre es Curtea Veche y se dice fue la sede de muchos príncipes de Valaquia, incluido Vlad Tepes, Sus restos datan del siglo XVI.
Los museos y la vida cultural
Si miramos hacia el norte siguiendo la calle Victoriei, encontraremos la Plaza de la Revolución,
en la que se halla un monumento a los caídos en la revolución de 1989. Y enfrente de la plaza
se encuentra el Museo de Arte, que contiene colecciones de arte rumano de todas las épocas
complementadas en ocasiones con exhibiciones temporales de arte o de corrientes artísticas
de otras nacionalidades y épocas. Un poco mas adelante a nuestra derecha debería aparecer
el Ateneo, centro de todos los conciertos de la filarmónica George Enescu.
Antes de haber llegado a la plaza también debiéramos haber visitado el Museo Nacional de Historia, también en la calle Victoriei, que ofrece una exposición sobre la evolución de la
sociedad rumana desde el Paleolítico hasta nuestros días. Actualmente en remodelación casi
completa, por lo que solo algunas salas están a disposición del público.
Desde Piata Revolutiei hacia el oeste y atravesando la gran Sala Palatului, llegaremos al Parque Cismigiu. Un pequeño, pero carismático parque en el centro que cuenta con mucho
encanto. Su lago, sus barcas, sus cisnes, su moderada oferta de restaurantes y bares y la
tranquilidad que simboliza el oasis verde de paz en medio del caos que es la ciudad, es uno de
los favoritos de los locales y no es extraño encontrar mercadillos y festivales en cualquier
época del año.
Volviendo a Victoriei y caminando relajadamente al norte, iremos hallando algunas tiendas de
las más reputadas marcas de moda internacionales. Cuando las aceras se empiecen a
estrechar aun más, significara que estamos cerca de Piata Victoriei. Esta plaza es también
centro de actividad de la vida bucarestina y da comienzo a la avenida Kiseleff, que sigue
avanzando hacia el norte.
Callejeando por Bucarest
Andar por Kiseleff es un precioso paseo lleno de árboles y embajadas extranjeras, con sus
museos de historia natural y geología y con sus parques llenando de verde toda nuestra visión.
Hacia mitad de la larguísima avenida será cuando nos topemos de frente con Arcul de Triumf,
una pequeña replica del original parisino, en el que ondea constantemente una bandera vertical
con los colores del país.
Siguiendo Kiseleff después del Arco, comprobaremos que a la derecha hay un gran parque, el
más grande de la ciudad, cuyo nombre es Parque Herastrau. La entrada por Kiseleff se puede
hacer a través del Muzeul Satului, o museo de la aldea, que posee reproducciones de casas de
típica construcción rumana. Entre ellas podemos encontrar de todas las regiones, desde
Moldavia a Transilvania, y por supuesto de Valaquia.
Saliendo ya a Herastrau podemos disfrutar del enorme Lago Floreasca y de todas las
atracciones que crecen a su alrededor y que sirven para entretener a las multitudes que van a
disfrutar del apacible tiempo y de los hermosos paisajes que el parque ofrece a partir de la
primavera.
Enfrente de la entrada principal de Herastrau comienza la calle Dorobantilor, en la que en sus
primero metros se encuentra la televisión estatal (TVR) de Rumania. Yendo hacia el sur por
Dorobantilor llegaremos hasta el cruce con otra de las grandes avenidas, Esteban el Grande o
Stefan Cel Mare en rumano.
Siguiendo hacia el sur por una cada vez más estrecha calle Dorobantilor nos topamos de frente
con el imponente hotel Howard Johnson. La calle que lo cruza es el Bulevar Dacia. Si vamos
hacia la derecha, a escasos metros encontraremos Piata Romana, uno de los centros
neurálgicos de la ciudad y donde comienza la arteria principal de la ciudad el bulevar Magheru.
Esta calle continua hasta muy al sur, hasta Piata Unirii, adoptando a su paso por cada punto
importante nombres diferentes, como Nicolae Balcescu a partir de la zona de Universitate.
Es en esta zona precisamente donde hallamos el Teatro Nacional, las facultades universitarias
más carismáticas y los centros de reunión históricos de la Revolución. La avenida que cruza es
la calle Reina Isabel. En Reina Isabel esta la entrada principal del Parque Cismigiu del que
habíamos hablado con anterioridad, además de muchos edificios de las principales
instituciones rumanas e internacionales.
Al final de la calle, cuando ya ha cambiado de nombre
a Kogalniceanu, encontramos la Opera Nacional, donde podremos disfrutar de un buen
espectáculo a unos precios bastante reducidos. A partir de 16 lei dependiendo del espectáculo.
Reina Isabel marca el limite geográfico a partir del cual comienza lo que anteriormente se
conocía como el pequeño Paris, desde aquí hacia el sur y hasta Unirii.
La siguiente estación de metro al sur de Unirii siguiendo la línea azul nos deja a la entrada de
otro de los parques mas grandes de Bucarest: Tineretului, que cuenta con otra de las salas
multiusos de la ciudad: La sala Polivalenta.
Existen más parques importantes como Carol I, pero están un poco más al margen de las
"rutas turísticas" por lo que es el visitante el que debe considerar su visita.